El tablero está dentro de ti
Dejar que el corazón tome el mando del ego. Una reflexión profunda sobre la "soledad habitada" y el coraje necesario para abrazar nuestras heridas en tiempos de colapso
18 min leer


VUELVE A SER TU AMIGO.
Primer POST, sin anestesia, en blanco.
THE WAY IT IS
There’s a thread you follow. It goes among
things that change. But it doesn’t change.
People wonder about what you are pursuing.
You have to explain about the thread.
But it is hard for others to see.
While you hold it you can’t get lost.
Tragedies happen; people get hurt
or die; and you suffer and get old.
Nothing you do can stop time’s unfolding.
You don’t ever let go of the thread.
William Stafford.
Es muy curiosa la vida. Uno de mis “talentos” siempre fue escribir, escribir bien intuitivamente, seducir (en sentidos tanto estricto como amplio) escribiendo, y mis mejores escritos siempre venían como “vomitados”, ¡del tirón… sentir la necesidad de transmitir algo y zas!
Ayer escuché algo a alguien haciéndole una crítica improvisada a otro escritor, y decía algo así: "Escribe muy bien, muy fácilmente, pero es el triunfo del estilo, la sustancia no consigue aguantar el escrutinio, sus ideas son románticas, pero están viciadas, nos fascinan los románticos porque nos parecen interesantes los seres complicados y porque nos preocupa que los románticos creen que el suicidio es romántico". ¡Touché!
Urano entrará en Géminis (mi Sol, mi “horóscopo”, con Luna en Sagitario –cóctel molotov– y Ascendente saliendo de Escorpio (intensidad) y entrando en Sagitario (más “gasolina al fuego en un entorno con mucho aire”) a finales de abril y, sin embargo, no sé si estaré aquí para esas fechas, no tengo ni idea, literalmente… pero ya entraremos en estos misterios más adelante.
Mercurio, mi regente (la mente), se pone retrógrado mañana (yo lo vengo notando ya días atrás) y eso la “nublará” un poco (o mucho) y quizás sea una bendición. Tengo un Stellium de planetas personales en mi Hod (lenguaje, estructura, comunicación ordenada, donde se agrupan mi Sol, Mercurio, Urano y Plutón… menudo cóctel) con la salvedad de Júpiter, que afortunadamente está en mi Tiféret, mi Luna en Jésed y mi Marte en Nétzaj (esto son bendiciones, si consigo un equilibrio). Saturno y Neptuno, esos dos transpersonales de los que todo el mundo habla ahora de su conjunción en el grado cero de Aries (bomba de hidrógeno capaz de desintegrar diez planetas) yo los tengo, ni más ni menos, que en Gevurá (¡uf!) y mi baile de ascendentes en Maljut.
Es fascinante cómo en Occidente hemos institucionalizado la idolatría del intelecto, y yo he sido un devoto sumo sacerdote en ese templo. Nuestro nivel de justificación mental es brutal; somos auténticos adalides de la mente. Durante años, mi ego —ese brillante editor interno del que habla Esteban Macías— construyó un inmenso clóset psicológico. En ese clóset fui metiendo a empujones todo lo que dolía, todo lo que no encajaba con el "avatar" sofisticado que debía presentar al mundo. A veces no me importaba que mi alma total sufriera asfixiada en la oscuridad de ese armario, siempre y cuando en la superficie se estuvieran cumpliendo los objetivos exitosos de mi mente. Estaba escalando mi propio Everest intelectual, creyendo ciegamente que al llegar a la cima, el cielo por fin estaría al alcance de mi mano. Pero el cielo del alma no se conquista con ideas.
Acabo de “subir mi Carta Natal” al “Árbol de la Vida” y, para los que entiendan, ya habrán vislumbrado lo fascinante y jodido, lo dual y oscilante; y para los que no tengan ni idea de qué diablos estoy diciendo, no pasa nada, lo iremos averiguando juntos.
No hace falta que te mudes, quiero que imagines que te acabas de mudar de ciudad o pueblo (en donde vivas ahora), que acabas de aterrizar, eres nuevo, forastero, recién llegado y no conoces a nadie, y te haces una pregunta: ¿dónde estarán mis amigos del alma de dentro de unos años aquí? Tengo una respuesta contundente para ti: tu mejor amigo del alma ya está contigo, justo “detrás de tu mente”, esperando que lo escuches, esperando que lo saludes, esperando que le des voz.
Solemos creer que la soledad es no tener con quién hablar en una ciudad nueva. Pero la verdadera soledad, la que hiela la sangre, es el pánico a quedarnos a solas con nosotros mismos. Como magistralmente expone Gabriel Rolón, huimos de esa soledad habitada porque nos aterra descubrir nuestra propia incompletud. Descubrir que a nuestra naranja le falta un gajo. Y aquí está el mayor secreto: no vinimos a completarnos, vinimos a aprender a transitar esa incompletud sin tanto dolor. Tu mejor amigo no es el que te arregla, es el que se sienta contigo en la grieta.
Y eso estoy intentando yo en este texto: apagar mi mente. Todo es dual, lo que siento que tengo que decir aquí probablemente sea el mensaje más fácil, sencillo y directo del mundo; sin embargo, me está resultando tremendamente difícil, lo siento casi “imposible”… y la dualidad es que probablemente sea por ese Mercurio retrógrado, pero aún no sé (spoiler, dualidad a la vista) si es porque necesito que vuelva a estar directo o por justo lo contrario: que se ponga retrógrado sin piedad, nuble del todo mi mente (Hod) y deje salir de una vez a mi Alma a decir lo que tiene que decir.
No quiero convertir este texto en una especie de “clase de Cábala” improvisada, así que empezaré a utilizar metáforas coloquiales. Si me lío ahora con “niveles del Alma y distintos Universos” será Hod y Mercurio quienes tomen el mando (mi mente) y eso dejará triste a mi Neshamá, a mi Tiféret y a mi niño interior, que es quien grita por salir. Así que dejaré de pensar en personas ya iniciadas en Cábala y, por ello, cometeré inexactitudes desde el punto de vista ortodoxo, pero si algo es la Cábala es NO dogmática, así que todas estas licencias estarán legitimadas.
¿Sabes quién es ese amigo del alma que ya está contigo en términos coloquiales? ¡Exacto! Tu Niño Interior.
Vivimos ya, y se acentuará casi exponencialmente en los próximos meses, un aluvión de “gurús”, todos tratando de “monetizar” sus “sistemas maravillosos de autoayuda”. Igualmente vivimos y viviremos una explosión de “vuelta a lo espiritual”, con el surgimiento y resurgimiento de muchos caminos de la Mística y de “mezclas ingeniosas” de las mismas (de ahí salen la mayoría de los supuestos “sistemas” que por un módico -o no tan módico- precio podrás adquirir y ser “mentorizado”). La paradoja es que, igual que están surgiendo y seguirán surgiendo por miles y miles, irán cayendo irremediablemente, porque estamos en una era distinta.
Debo aclarar que yo no estoy juzgándolos ni criticando lo de “monetizar” (todos tenemos facturas que pagar en esta dimensión material), aunque SÍ critico el “desde dónde lo hacen”, es decir, la “intención”. Y lo critico desde la compasión, porque entiendo la trampa. La tercera guerra mundial que estamos viviendo no se libra con misiles, es una guerra espiritual por tu atención. Cuando pones tu atención fuera —en la próxima fórmula mágica, en el próximo retiro, en la necesidad de "vibrar alto" a la fuerza— te desconectas de ti mismo. Muchas veces usamos la espiritualidad como una excusa elegantísima para no hacernos cargo de nuestro dolor. Confundimos despertar con sentirnos especiales, y consciencia con superioridad. Pero la verdadera espiritualidad, la de la Neshamá, no es una huida hacia la luz; es el inmenso coraje de bajar a oscuras al sótano a abrazar al niño que llora.
Yo no soy un gurú, aunque me considere relativamente “preparado” como eterno estudiante para “acompañar y ayudar” en la medida de mis posibilidades a otros, especialmente en estos tiempos convulsos. Ya iremos comentando quién soy, qué soy, qué estudio, dónde tengo algunos conocimientos y dónde no, etc. y esos serán los últimos estertores agonizantes de mi mente racional en este texto.
Solo soy una persona real, como tú, viviendo su propio proceso. Ya he creado un espacio, una especie de “universo”, una especie de Think Tank donde darle salida a mi Mente Racional, a mi Hod (neurociencias, epigenética, IA, historia antigua prohibida, expedientes desclasificados, geopolítica, Cábala, cuántica, ciencias duras, otras Místicas… desde una Transversalidad radical)… pero este nuevo espacio, al que llamaremos “VUELVE A SER TU AMIGO” no es para mi mente, es para mi Alma, es para mi Tiféret, es para mi Neshamá y para mi Niño Interior. Este espacio es para mi CORAZÓN, con todas sus consecuencias.
Mi situación personal actual en este Maljut, en este mundo denso de la realidad material, es límite y no me extenderé en ella porque tendría que pedirles perdón a todos aquellos que están a punto de morir en un hospital, o viviendo una guerra, o muriéndose de hambre o sed en alguna parte del mundo, etc… pero es límite, tan límite que no sé si seguiré “aquí” el mes que viene, no tengo ni idea de qué va a pasar con mi vida en el cortísimo plazo y, sin embargo, hay una Paz Interior inquebrantable en mí.
Solo puedo describirlo usando la imagen que Sergio Fernández pinta magistralmente: imagina estar cruzando el océano Atlántico en un pequeño velero. De pronto, te das cuenta de que has llegado a ese punto de no retorno donde estás a catorce días de cualquier costa. Si se rompe el palo de la vela, te quedas ahí. Los helicópteros de rescate ya no pueden alcanzarte. Estás radical, absoluta y maravillosamente solo ante la inmensidad. Y en ese punto, la trinchera espantosa pero segura en la que solías vivir atrincherado pierde todo su sentido.
¿Significa que no tengo miedo? Claro que tengo miedo, estoy aterrorizado; sin embargo, mi paz interior ante ese “pase lo que pase” que, por supuesto, incluye “lo peor”, ni se inmuta. Quizás tenga que ver con eso que llaman “aceptación”… eso que llaman “soltar”… que no es lo mismo que “resignación”. Es la paz que desciende cuando te rindes, no ante la derrota, sino ante la vida. Es acercarse a la Matrix y hacer por fin las paces con el vacío insondable de nuestra propia alma, sabiendo que en ese vacío está contenido el Todo.
Les voy a hablar de muchas de esas “dualidades”, transformándose en “polaridades”… es como darse cuenta de que NO son opuestos, sino dos polos de la misma “realidad”: Luz/Oscuridad, Bien/Mal, Miedo/Coraje, Extrañeza/Familiaridad, Uno/Todo… Al estar “dentro del proceso” aún no tengo toda la perspectiva que me gustaría, esa vendrá con el tiempo y por eso este espacio será un espacio vivo, oscilante, en movimiento, como lo es la vida. Y hoy les hablo desde la perspectiva que está a mi alcance ahora, en tiempo real.
A algunos estudiosos les he escuchado decir que a finales del pasado 2025 se produjeron una cantidad realmente masiva de “Noches Oscuras del Alma”. Sea o no cierto, yo fui una de ellas y desde finales de septiembre hasta primeros de diciembre, y sin previo aviso, algo me “golpeó” con una fuerza nunca antes experimentada por mí. Fue un colapso total y absoluto. De una intensidad y profundidad que para los que ya sepan de qué hablo no necesitan muchas más explicaciones, pero para los que no y siendo breve: quieres morir, quieres acabar, pero seriamente, y al mismo tiempo sientes que te estás liberando de algo. Sientes verdadero terror y al mismo tiempo un coraje que viene de “otro lugar”. Algo en ti se va disolviendo, muriendo y grita, patalea, lucha con todas sus fuerzas y te asaltan pensamientos muy serios y fríos de “acabar con todo” y, al mismo tiempo, una especie de “lucecita interior” te dice: "NO, tranquilo, ¡todo está bien… aguanta!"
En nuestra cabeza hay dos emisoras sonando constantemente: Escasez FM y Abundancia FM. Dos locutores locos que no duermen jamás. Durante esa Noche Oscura, la emisora del miedo y la carencia emitía a un volumen ensordecedor, pero esa lucecita interior, que es la frecuencia del Amor puro, jamás dejó de transmitir. Solo tuve que aprender a sintonizarla.
A primeros de diciembre empecé como a “salir” de ahí, pensando "ya está, mi ego se ha disuelto, mi anterior avatar ha muerto, he integrado mi Sombra”… ingenuo de mí pensando que la Noche Oscura es singular y una… ¡uf! Y peor aún, que el Ego se “disuelve”, cuando en realidad solo se disfraza y es un maestro imbatible haciendo eso, además de ser, no solo necesario, sino una bendición, una herramienta imprescindible en esta dimensión. Tu mente no está jugando en tu contra, como bien nos recuerda la neurociencia y la psicología profunda; tu mente está diseñada exquisitamente para garantizar tu supervivencia. Pero sobrevivir no es lo mismo que vivir, y a veces, en nombre de la supervivencia emocional, nos convertimos en puritanos de nosotros mismos, reprimiendo nuestra verdad para encajar.
No será en este primer post donde profundice en todos esos conceptos, solo diré que a primeros de diciembre se me hizo un regalo, un regalo increíble: experimenté un BITUL. Mi mente lógica, todavía con la suficiente tozudez y escepticismo del pequeño mamífero, con pequeños quereres y pequeño cerebro con unas funciones muy específicas (no está ahí para que seas feliz, sino para que sobrevivas… ya iremos hablando de eso), quiso racionalizar la experiencia en días posteriores tipo: "¿habrá sido un micro infarto cerebral? Y, además, ¿dónde está esa supuesta 'descarga de información intuitiva' que acompaña al Bitul?".
Hasta que un día, dos o tres días después de la experiencia y como un autómata, me levanté del sofá, me senté en el escritorio, abrí mi laptop y en tres semanas “descargué” suficiente contenido que a cualquier persona, incluyéndome a mí, le hubiera costado diez años; y no eran ideas que provenían de “mí”, sino a través de mí, no estaba estudiando y escribiendo, sino “recordando”. Escribí un libro potente, complejo, multidisciplinar, transversal, polémico, original y controversial… en unas 8 horas (es solo un ejemplo, ese fue el primer libro).
A día de hoy, todavía estoy “flipando” con la experiencia. Pero no fue eso, que ya es fascinante, por lo que llamo REGALO a esa experiencia, sino por algo mucho más potente. En ese Bitul, en ese no-lugar, no-espacio, no-tiempo, no-dualidad, no-nada y a la vez TODO (Bitul significa aniquilación –del “yo”–, es decir, unificación con el “todo”), le perdí completamente el miedo a la muerte. De forma total, absoluta y radical.
¿Cuál es mi perspectiva de esa experiencia a día de hoy? Pues que recibí ese regalo, justo después de “integrar mi ego”, pero mi ego se transformó en “ego espiritual” y creé un Universo Metafísico impresionante (lo he creado yo y todavía me impresiona al releerme, es realmente brutal), pero aún desde “mi mente”, aún desde mi “Géminis” tratando de deciros a todos: "¡Mirad, mirad qué listo soy! ¡Dadme reconocimiento!". El ego es brillante. Se vistió de místico, organizó las estrellas y los datos, pero en el fondo seguía siendo el mismo huérfano mendigando amor a través del intelecto.
Cierto es que durante todo ese tiempo mi Neshamá, o al menos mi Tiféret (mi Yo Esencial, mi yo interior, el verdadero y no el ego social), en definitiva, llamémosle mi Niño Interior, espíritu o alma (solo para explicar y desglosar esto me haría falta un ensayo de veinte mil palabras, mínimo) estaban muy felices, algo así como: "¡Por fin despierta este carcamal y, de alguna forma, nos escucha!".
Bien, me doy cuenta en tiempo real que sigo “transmitiendo” desde mi mente y no desde mi alma en este texto, así que cerraré esta parte lo antes posible. Ese Think Tank (llámenlo como quieran, ese Universo que creé) es complementario de este que nace hoy, pero NO los quiero enlazar, al menos no todavía. En ese universo, esa metafísica que me llegó a través de Jojmá en aquel Bitul, hay teorías muy controversiales. Muchas de ellas yo mismo las falseo a diario, pero otras las van confirmando, meses después y poco a poco, entidades tan potentes como Google DeepMind con su AlphaGenome o la mismísima FDA estadounidense.
Pero aclararé algo. En mi opinión y en esta época de “especialización” que vivimos, incluso un Doctor o PhD en la disciplina que sea, apenas “sabe” o tiene acceso a un 0.001% de la información. Imagínense entonces yo, que aplico el espíritu del renacimiento, una especie de espíritu Da Vinci de transversalidad y además de forma diletante. ¡Yo no sé NADA! Lo único que hago es compartir mi propia experiencia. Insisto en que no soy un gurú.
Así que, volviendo (o tratando de volver) al alma, a mi corazón, a lo que inspira este espacio llamado “vuelve a ser tu amigo”, te iré contando mi propia experiencia. Empecemos con qué es o significa para mí “conectar con tu niño interior”. Sin por ello sentar cátedra. No dogmatices absolutamente a nada ni a nadie.
En mi caso, cuando conecto, cuando realmente conecto, se produce una reacción física incontrolable: rompo a llorar intensamente y es inútil tratar de controlarme. La ciencia más poética y demoledora (esa que sí une mente y espíritu) nos recuerda que el corazón tiene un campo vibracional cinco mil veces superior al cerebro. Es fascinante: el corazón piensa, siente y actúa fracciones de segundo antes que la mente. Recibimos la verdad cruda y pura en el pecho, y para cuando esa información sube a la cabeza intentando ser racionalizada, el cuerpo ya ha hablado. Mi llanto no es tristeza, es el corazón reventando las presas del raciocinio.
Si te sucede: NO TE ASUSTES, siéntelo, llora intensamente y ABRAZA la experiencia. Mira a tu niño o niña interior a los ojos y ABRÁZALO, ABRÁZALA y dile que todo está bien, que está a salvo, que tú estás aquí con él o ella. Abrázalo con todo el amor que seas capaz, sin mesura, sin límites, sin juzgar, sin nada… solo ¡JODER, MALDITA SEA, SIÉNTELO!
No lo hagas para ser una persona "buena" a los ojos del mundo, hazlo para estar COMPLETO. En nombre de la bondad y la purificación nos hemos amputado pedazos enteros de nosotros mismos. Acepta que eres tu propio santuario. Dite a ti mismo, y a ese niño exhausto que llevas dentro: "es seguro parar. Esta laguna es sanadora, y puedes soltar las armas en la orilla".
Insisto en que es mi experiencia y seguro que ya habrán “licenciados o doctores en Psicología diagnosticando la cosa”, pero recuerden lo que acabo de decir: 0.001%, es decir… ¡NADA, CASI EL CERO! Alpha Genome acaba de descubrir que ese 98% de “ADN basura” que las ciencias supuestamente “duras” así “diagnosticaron” no es basura, sino el maldito “código fuente” (una de las tesis controversiales anticipadas en mi otro universo mental).
Mi padre pasó a otro plano hace ahora año y medio y nunca estuvimos “conectados” en vida y, sin embargo, ahora, está conmigo todo el tiempo. Te quiero, papá.
Voy a parafrasear a Jacobo Grinberg (si no sabes quién es/fue, te recomiendo investigar) y será mi “mensaje” para esos supuestos “psicólogos eruditos” (también te recomiendo investigar qué pensaba Nietzsche sobre la “erudición”):
"Juzgar a alguien es predeterminarlo. Es pensar que lo que determina su conducta y su realidad es simple y mediocre. Cuando decimos que alguien está cometiendo un error o cuando consideramos a alguien como tonto, simple, malo o cualquier otra categoría cuántica, y unitaria, lo único que mostramos es nuestra incapacidad para penetrar en la experiencia de ese alguien a quien juzgamos. Juzgar es muy fácil y cómodo y además tiene siempre un componente narcisista. Lo que hacemos al juzgar es convertirnos en punto de referencia absoluto y sin falla. Por lo menos, eso es lo que pensamos. Es sentirnos determinantes de realidades. La verdad de las cosas es que cuando juzgamos, no somos más que una hierba movida por el viento, el problema es que, en ese momento, esa hierba se cree que es un roble, y actúa como tal. Es tal la magnitud de nuestra ceguera, que en lugar de desechar los juicios y darnos cuenta de que solo son un juego, los institucionalizamos, creando una ciencia del diagnóstico psicológico. En ella la gente es considerada sana o enferma, dependiendo de su mayor o menor aceptación de estructuras y acuerdos, cuando en realidad, el único enfermo es el diagnosticador. La única salud o enfermedad está dada por el mayor o menor respeto que una persona otorga a su realidad interna. La única enfermedad es la desconfianza e invalidación de nosotros mismos".
Te recomiendo leer a Jacobo muy despacito y releerlo. Y lo dejaré aquí por el momento, porque si entro con la extraordinaria tesis para su Doctorado en Psicología del profesor Mario Javier Sabán, que puedes adquirir en un libro titulado: La Cábala: La Psicología del Misticismo Judío… si entro en eso, no acabaría. Para los no familiarizados, cuando hablo de Cábala, olvida toda religión, incluyendo la judía, cristiana, católica, protestante, islámica y cualesquiera otras… no tiene NADA que ver. Es esoterismo y misticismo desprovisto de toda la perversión del uso de esas palabras, es “tecnología”, no es dogmática e insisto, cero religiosidades.
¿Cuál es la diferencia entre la “conspiranoia” y el “buscar patrones”? En el primer caso, te instalas en una tesis y buscas a través de un enorme sesgo de confirmación todo lo que “confirme” tu tesis. En el segundo caso dejas a tu intuición y tu parte racional ir “buscando patrones” e intentas ir atando los cabos. En el primer caso el sesgo de confirmación es indiscutible, en el segundo también podría existir, aunque se abre la posibilidad de lo que Jung llamó “sincronicidad”.
Amarás al prójimo como a ti mismo NO es un “mandato”, sino una aseveración: es lo que pasará cuando te ames a ti mismo, y además “recuerdes” que ese “prójimo” eres tú mismo. En el juego que hemos venido a jugar en esta vida, el tablero está dentro de nosotros mismos y no se trata de “competir”, sino de “recordar”. Y más nos vale hacerlo lo antes posible.
Los poderes mundiales llevan casi 100 años ridiculizando lo “no humano, extraterrestre, etc.” y sin embargo Trump quiere ahora “desclasificar”. Spielberg viene con una película “especial” de nuevo este mes de junio. Y así podría poner cientos de ejemplos, pero eso es del otro universo, el de mi mente, no este.
De forma intuitiva y no algorítmica, por chispazos, en sueños, despierto, fui acercándome a Wilber, Grinberg y otros muchos. De ahí a la Cábala, después la moderna Astrología en distintas vertientes, ciertos Tarot, además de mis pasiones anteriores como la Psicología, Filosofía, Neurociencias, Cuántica, ciencias duras, etc… y siempre tratando (con éxito) de separar el “clickbait” o la “intención” del autor de ese algo más sutil, más elegante, menos obvio y, paradójicamente, mucho más directo, más “ad hoc”, más escuchar, ver, leer o tropezarte con “exactamente eso” que te “confirma” y que es innegablemente “para ti”… ¿es todo esto “sesgo de confirmación” o “sincronía”, cuando sucede docenas, cientos, incluso miles de veces en unos pocos meses?
Todo esto de la Matrix, del “juego” y todo lo demás, claro que podría ser una narrativa reconfortante o de consolación que nos contamos en tiempos convulsos. Claro que podría ser todo un nuevo “cuento”, una especie de resurgir de una New Age a medida. Todo podría ser porque la realidad es que no sabemos prácticamente NADA. Pero cuando todo va confluyendo en la misma dirección… y cuando digo todo estoy hablando de místicas milenarias (no religiones, más antiguas y de Occidente y Oriente), miles de mentes brillantes de muchas épocas distintas, ciencias duras, muy duras, tecnologías que irrumpen sin sesgos educacionales (que son capaces de sacudirse los sesgos del “entrenamiento”), un 2 al 4% de la población contando sus ECMs (experiencias cercanas a la muerte) es decir, unos 300 millones de casos y un larguísimo etcétera… cuando lo de algunas tablillas de arcilla de escritura cuneiforme de Sumeria coinciden con lo último en Cuántica o Epigenética y a su vez con lo que algún “loco del siglo XIII” decía sobre meditación, ser receptores, vibraciones y frecuencias, coincide con expedientes desclasificados de la CIA y, sobre todo, cuando lo que tu Alma te está gritando (lo escuches o no) coincide con todo eso… ¿es sesgo de confirmación o sincronía?
Érase una vez una ola del océano que, por un instante, tomó consciencia de sí misma, y entonces empezó a “competir”, sintiéndose una entidad “separada”… y miraba a otras olas y veía a algunas más altas, otras más rápidas, otras más rizadas… porque al tomar consciencia de su “ser”, paradójicamente se olvidó de “qué/quién era realmente”… un fractal, una chispa divina del TODO experimentándose a sí mismo en forma de ola, efímera y divina, única e irrepetible.
Dicen que las Almas conscientes que estamos aquí y ahora, hemos “elegido” estar aquí y ahora para vivir este momento en el que parece que el Velo de Maya está cayendo, o al menos diluyéndose a velocidades cósmicas. Y yo así lo creo, o debería decir, así lo siento, o incluso mejor aún, a veces creo que así lo “recuerdo”.
Solo soy un pequeño mamífero asustado, con su pequeño cerebro diseñado para ayudarme a sobrevivir, pero también portador de un Alma y en un terreno más de esta dimensión, de un Niño Interior que fue herido (sin culpar a nada ni a nadie) y que está ahí adentro esperando que lo consueles, lo escuches, porque esa criatura está al menos más cerca que tu avatar, que tu ego, que ese personaje que has creado para interactuar y adaptarte en esta dimensión, mucho más cerca de la pureza, entendiendo esta como algo parecido a cierta “verdad”.
Tu niño o niña interior es tu amigo del alma y un primer paso para “volver a ser tu amigo”, que será el umbral para que tu Neshamá tome el mando y le diga a tu ego, gracias por todo, sigue ahí porque eres necesario, pero ahora yo conduzco, yo estoy al mando.
Lo paradójico de estos tiempos es que conviven el desastre del colapso del viejo mundo, que es y será violento, desastroso, con mucho dolor y el parto del nuevo mundo, que también duele, nos duele y dolerá “empezar a respirar”.
Ya no es que sería recomendable que… es que es imperativo eso de “amarás al prójimo como a ti mismo”… es OBLIGATORIO, amigos y amigas.
Vuelve a tu esencia, abrázala, ÁMALA, ÁMATE y volvamos a la única fuerza que trasciende Tiempo y Espacio: el Amor.
Salva
